Mentalidad de Crecimiento

La importancia de tener una mentalidad de crecimiento fue descubierta hace más de 30 años por Carol Dweck. Dweck se propuso estudiar a los estudiantes y sus actitudes sobre el fracaso, logrando identificar dos conjuntos de mentalidades distintas que pueden guiar nuestro comportamiento y conductas en el aprendizaje: la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. Estas mentalidades se pueden enseñar, adoptar e implementar, modificando así la manera de abordar el aprendizaje. 

Las personas con una mentalidad de crecimiento son aquellas personas que creen que sus talentos y habilidades pueden desarrollarse. Saben que su inteligencia o sus capacidades no están escritas en piedra, y, por lo tanto, siempre se pueden mejorar por medio del esfuerzo y el trabajo. Estas personas abordan sus errores como escalones en el proceso de aprendizaje, pues saben que a través de ellos lograrán un verdadero conocimiento. Buscan retroalimentación de los demás, para usar la crítica de manera constructiva y abordar las áreas donde necesitan practicar y mejorar.

Por el otro lado, las personas con una mentalidad fija creen que sus capacidades y su inteligencia están determinadas y establecidas, y, por lo tanto, no pueden desarrollarse ni cambiarse. Toda crítica o retroalimentación recibida se ve como negativa, y hace que se pongan a la defensiva. Creen que ninguna cantidad de esfuerzo cambiará sus habilidades, capacidades o inteligencia. 

En BiblioTech, creemos que, para poder implementar esta mentalidad de crecimiento en nuestros estudiantes, debemos comenzar con la fuente. Es por ello que entrenamos y guiamos a nuestro personal docente a cambiar y mantener su propia mentalidad de crecimiento. De esta forma, podrán ellos luego fomentar una mentalidad de crecimiento en nuestros alumnos, ayudándolos a entender que no hay límites a lo que pueden lograr. Nunca es demasiado tarde para reiniciar nuestro estado mental y comenzar a pensar de una forma más constructiva.

“Ya sea que pienses que puedes o piensas que no puedes, tienes razón” – Henry Ford